Qué casualidad! Si os fijáis en mi barra lateral comprobaréis (si ninguna de las dos actualiza ahora) que dos de mis amigas blogueras han escrito sendas entradas acerca de la amistad (y adelanto que entre ellas no se conocen).
Yo sí que me había puesto de acuerdo con la primera de ellas, con Batundeira: me había encantado su idea de las entradas temáticas sobre el amor, la amistad y la familia -que será su siguiente- y tenía intención de copiarle la idea (ahí, a lo CaraPitBull) y de así responder a su entrada en mi propia página...
Así que, respecto a la amistad, quiero decirle a mi amiga Batundeira que coincido con ella en casi todo lo que dice, con algunas variaciones... y que mi concepto de la amistad ha ido cambiando a medida que han pasado los años, de la siguiente manera:
Durante la larga etapa escolar y de universidad, siempre he considerado que mis amigos eran las personas con las que había compartido esas experiencias (básicamente "el grupo" de clase que todos hemos tenido) Ese sería "el antes". Y en el momento en el que comencé a moverme en otros ambientes, léase mundo laboral/ amigos de amigos/ amigos por aficiones, conocí a una cantidad enorme de personas a las que incorporé inmediatamente y sin ninguna duda a mi poco selecta lista...
...
Tenía "mil amigos" (lo pongo en masculino para referirme a chicos y chicas por no poner amigos/as ni la arroba)...
El tiempo - y las experiencias- fueron transcurriendo a su debido ritmo, y la "poco selecta" lista se fue convirtiendo en "extremadamente selecta lista con trazas de club-secreto-y-cerrado-con-llave-y-candado", hasta llegar a pensar la conocida frase de "¿amigos? los cuento con una mano y me sobran dedos".
Y tuvieron que pasar "unos pocos más de tiempos" y "unas pocas más de experiencias" hasta llegar al concepto que tengo ahora de la amistad; y es, la verdad, bastante más restringido que en la primera etapa, pero bastante más flexible que en la segunda:
Como opina Batundeira, creo que un amigo de verdad ha de dar el "do de pecho" en los momentos malos. Pero, como opina una de sus lectoras en sus comentarios, me parece igual o más importante que un amigo de verdad dé el "do de pecho" en los momentos buenos. Y con esto no me refiero a "salir de fiesta" o "estar de cachondeo", sino que a mi una persona me demuestra más alegrándose por mi cuando estoy en buena racha que "apoyándome" cuando estoy en un momento duro. Creo que para todos es sencillo apoyar a alguien que lo está pasando mal. Sabemos, más o menos, escuchar... sabemos dar palabras de aliento, sabemos -y nos es fácil, somos seres empáticos- compadecernos y consolar. Donde ya me parece más difícil es en el otro lado de la balanza,en el de compartir las alegrías: alegrarse de verdad -y eso se nota mucho- por otra persona cuando le sucede algo bueno es para mi un indicativo claro de una buena relación de amistad.
Este es el matiz clave al que me refería, Batundeira! Por lo demás, no necesito demasiado contacto físico, ni telefónico, ni epistolar con las personas a las que considero amigas... Puedo estar un año, dos, sin verte y que en el momento de quedar todo fluya como siempre... y te puedo ver cada fin de semana desde hace meses y todavía no cogerte el punto. Aunque está claro que todo ayuda, y siempre es agradable estar en contacto con las personas a las que quieres... dependiendo del ritmo de cada una y de sus circunstancias personales lo del contacto me parece muy relativo...
Y por último, me gustaría escribir un párrafo acerca de un "fenómeno extraño" que me sucede muy de vez en cuando: cada mucho tiempo, se cruza en mi vida una persona de las que yo llamo "con luz propia". Con luz propia para mi manera de entender las cosas, claro está. Son personas a las que no sabría describiros... puede que sea una caída de ojos, puede que sea una afición que compartimos, puede que tengan una manera de escribir que me gusta... ¿nunca habéis conocido a personas magnéticas, y no sabéis por qué lo son? A esas personas especiales intento siempre no "dejarlas escapar" y varias de ellas son muy importantes en mi vida.
Amigos, colegas, compañeros, compadres, conocidos, camaradas, "tus niños", "tus intocables"...
Ah, y para terminar, y que no me olvide de este pequeño apunte: todos mis amigos tienen algo en común: los admiro por algo. Y sí, he dicho "admiro". ¿Raro, eh? ;-)
Abrazos!
Editado rato después: tras releer la entrada de Batundeira de nuevo, creo que NO te referías a que el amigo ha de estar en los momentos malos, sino que lo dudabas? ¿O sea, que opinas como yo? ... Ahora me han quedado dudas sobre qué piensas sobre ese aspecto!!! Aaaaagh! Contéstame aunque sea por facebook la duda!!! :-)