viernes 16 de diciembre de 2011

La calma tras la tempestad a la que precedió la calma. Si, es muy buena.


Bueno!  Pues hemos superado el "período de adaptación" y todo muy bien!
Me abstengo de escribir un post "lleno de sentimientos" aunque sería lo suyo dadas las circunstancias, pero como no me gusta escribir de esa manera (y aunque me gustase dudo que fuera capaz de hacerlo) me voy a centrar en los aspectos más terrenales de la nueva vida con la bebé.

Y decir que no nos está pareciendo demasiado complicado: la verdad es que una de las primeras cosas que nos pregunta la gente es: "¿es buena?"
Al principio me chocaba la pregunta (debo decir que nunca había tenido contacto con peques) y les decía que "nu sé... como todos los bebés, no?" pero tras hablar con varias personas, parece ser que hay niños más difíciles que otros en cuanto a carácter, y que nos ha tocado una santita  :)

Y bueno, intentamos satisfacer lo más rápido posible los requerimientos de la nena, y ahora que ya sabemos interpretar sus tonos de "voz" se puede decir que apenas llora... más bien, debe llorar en total unos cuatro minutos a lo largo de todo el día.

Y como hay opiniones para todos los gustos, hay quien dice que esto no es bueno. Que lo bueno sería que la niña llorara. Que es bueno "para los pulmones" y "para que no se acostumbre".

Y aunque no voy a detallar con pelos y señales por qué pienso así para no meterme en camisas de once varas, sólo una cosa: para que no se acostumbre a QUÉ? ¿A sentirse a gusto, querida y protegida? Claro... mejor que se vaya acostumbrando a que la vida es injusta y que aunque necesite de sus padres y los reclame a gritos, estos no acudirán a su llamada.

No. No estamos dejando llorar a nuestra bebé. Ni dos minutos ni uno ni nada. Y así nos sentimos a gusto los tres. Y si se cumplen más adelante las agoreras predicciones acerca de vicios, obsesiones, frustraciones y dependencias de la futura adulta para con nosotros... ya capearemos el temporal en su momento, aunque sinceramente, dudo muy mucho que eso llegue a suceder.

Besos para todos!  (Muchos, muchos besos)

viernes 21 de octubre de 2011

La "calma" que precede a "la tempestad"


Fiiiiiiiiiiiu!!!
Silencio... quietud... la mítica bola de paja que rueda por el desierto...

Espero "sentada"; se podría decir que "tranquila", expectante... ¿Si tengo ganas? Por supuesto, !Muchísimas!
Pero no es esa sensación de "O sucede ya o me da un ataque"... No. ¿Y por qué? Porque soy consciente de que este momento es único y especial, y que posiblemente se repetirá, a lo largo de mi vida, sólamente una o dos veces más, quién sabe.

Me refiero a que estos momentos no serán eternos, y pese a las cada día más evidentes incomodidades físicas, es lo que acabo de decir: aunque viva hasta los doscientos años, estas "incomodidades" concretas las sentiré pocas veces a lo largo del trayecto, y prefiero dedicarme a disfrutarlas -aunque sea contradictorio lo de "disfrutar incomodidades"- a rechazarlas y mosquearme.

Mi entorno sí que empieza a estar "alerta": es normal, se trata de un acontecimiento muy feliz. Debo reconocer que hay momentos en los que tanta atención me pone un poco nerviosa... sobre todo cuando nos preguntan constantemente "Qué, para cuándo!" Jejejeje, ni que estuviera en nuestra mano! :))

Y así continuaremos, hasta que la naturaleza o la medicina (ejem) sigan su curso. Lo que está claro es que quedan pocos días de espera, sea de manera natural o artificial... No tengo ni idea de cuándo será la próxima vez que podré escribir... si dormiré o no, si comeré o no (es un decir) si tendré algo de tiempo libre o muchísimo durante las próximas semanas... Lo único que sé a ciencia cierta es que esta calma de las ultimas dos semanas es la que precede a la revolución, y que estamos preparados y deseando que la tempestad llegue...

Nos leemos!

viernes 23 de septiembre de 2011

La positividad



Las 3:30 de la madrugada... esto se empieza a convertir en una costumbre, escribir de noche...
Aunque esta vez no caeré en la confusión de llamar "insomnio" a lo que obviamente es un "horario cambiado" (creo que dormir nueve horas "a destiempo" no se considera insomnio no? jejeje)
Y como en breve esta etapa termina, para dar paso a otra completamente nueva y desconocida, no puedo menos que hacer balance, y hay algo que me llama la atención.
Hay conceptos a los que siempre les he dado mayor o menor importancia, pero que en estos meses han cobrado para mi una dimensión inesperada. Como la positividad.
Y me explico, que creo que me ha quedado rara la frase anterior: hasta ahora la "positividad" era para mi una cualidad importante y deseada (supongo que a todos nos gusta rodearnos de personas "positivas" a que si?).
Pero en estos meses de especial "sensibilidad para con el entorno" -por decirlo de alguna manera- me he dado cuenta de cuantísima importancia tienen "unas risas" y un ambiente positivo en el estado de ánimo de una persona, y por tanto cómo pueden influir tanto en su salud física como mental.
Siempre he dicho que la naturaleza es muy sabia. Y echando la vista atrás a estos nueve meses, me doy cuenta de que inconscientemente (lo juro, no ha sido premeditado) me he ido acercando a personas que me transmiten muchísima positividad (espero que sea mutuo, no es cuestión de ir de chupatintas) y sin quererlo he ido perdiendo contacto con otras que no me transmitían tanta (supongo que mutuamente también, por supuesto).
Y como en el fondo soy una sentimental, y sé que no me da vergüenza ninguna verbalizar halagos cuando los siento de verdad, sé que dentro de un tiempo acudiré a algunas personas de mi entorno y les diré, una por una:
 "Tía/o, no sabes cuánto bien nos has hecho a la niña y a mi durante el embarazo, por habernos transmitido tu buen rollo en una etapa tan "especial". Te invito a un algo, y brindemos por tu positividad!!!"
Aaaaaamén!  

jueves 8 de septiembre de 2011

Acerca de la amistad, MeryLú!


Qué casualidad! Si os fijáis en mi barra lateral comprobaréis (si ninguna de las dos actualiza ahora) que dos de mis amigas blogueras han escrito sendas entradas acerca de la amistad (y adelanto que entre ellas no se conocen).

Yo sí que me había puesto de acuerdo con la primera de ellas, con Batundeira: me había encantado su idea de las entradas temáticas sobre el amor, la amistad y la familia -que será su siguiente- y tenía intención de copiarle la idea (ahí, a lo CaraPitBull) y de así responder a su entrada en mi propia página...

Así que, respecto a la amistad, quiero decirle a mi amiga Batundeira que coincido con ella en casi todo lo que dice, con algunas variaciones... y que mi concepto de la amistad ha ido cambiando a medida que han pasado los años, de la siguiente manera:

Durante la larga etapa escolar y de universidad, siempre he considerado que mis amigos eran las personas con las que había compartido esas experiencias (básicamente "el grupo" de clase que todos hemos tenido) Ese sería "el antes". Y en el momento en el que comencé a moverme en otros ambientes, léase mundo laboral/ amigos de amigos/ amigos por aficiones, conocí a una cantidad enorme de personas a las que incorporé inmediatamente y sin ninguna duda a mi poco selecta lista...
...
Tenía "mil amigos" (lo pongo en masculino para referirme a chicos y chicas por no poner amigos/as ni la arroba)...

El tiempo - y las experiencias-  fueron transcurriendo a su debido ritmo, y la "poco selecta" lista se fue convirtiendo en "extremadamente selecta lista con trazas de club-secreto-y-cerrado-con-llave-y-candado",  hasta llegar a pensar la conocida frase de "¿amigos? los cuento con una mano y me sobran dedos".

Y tuvieron que pasar "unos pocos más de tiempos" y "unas pocas más de experiencias" hasta llegar al concepto que tengo ahora de la amistad; y es, la verdad, bastante más restringido que en la primera etapa, pero bastante más flexible que en la segunda:

Como opina Batundeira, creo que un amigo de verdad ha de dar el "do de pecho" en los momentos malos. Pero, como opina una de sus lectoras en sus comentarios, me parece igual o más importante que un amigo de verdad dé el "do de pecho" en los momentos buenos. Y con esto no me refiero a "salir de fiesta" o "estar de cachondeo", sino que a mi una persona me demuestra más alegrándose por mi cuando estoy en buena racha que "apoyándome" cuando estoy en un momento duro. Creo que para todos es sencillo apoyar a alguien que lo está pasando mal. Sabemos, más o menos, escuchar... sabemos dar palabras de aliento, sabemos -y nos es fácil, somos seres empáticos- compadecernos y consolar. Donde ya me parece más difícil es en el otro lado de la balanza,en el de compartir las alegrías: alegrarse de verdad -y eso se nota mucho- por otra persona cuando le sucede algo bueno es para mi un indicativo claro de una buena relación de amistad.
Este es el matiz clave al que me refería, Batundeira! Por lo demás, no necesito demasiado contacto físico, ni telefónico, ni epistolar con las personas a las que considero amigas... Puedo estar un año, dos, sin verte y que en el momento de quedar todo fluya como siempre... y te puedo ver cada fin de semana desde hace meses y todavía no cogerte el punto. Aunque está claro que todo ayuda, y siempre es agradable estar en contacto con las personas a las que quieres... dependiendo del ritmo de cada una y de sus circunstancias personales lo del contacto me parece muy relativo...

Y por último, me gustaría escribir un párrafo acerca de un "fenómeno extraño" que me sucede muy de vez en cuando: cada mucho tiempo, se cruza en mi vida una persona de las que yo llamo "con luz propia". Con luz propia para mi manera de entender las cosas, claro está. Son personas a las que no sabría describiros... puede que sea una caída de ojos, puede que sea una afición que compartimos, puede que tengan una manera de escribir que me gusta... ¿nunca habéis conocido a personas magnéticas, y no sabéis por qué lo son? A esas personas especiales intento siempre no "dejarlas escapar" y varias de ellas son muy importantes en mi vida.

Amigos, colegas, compañeros, compadres, conocidos, camaradas, "tus niños", "tus intocables"...

Ah, y para terminar, y que no me olvide de este pequeño apunte: todos mis amigos tienen algo en común: los admiro por algo. Y sí, he dicho "admiro". ¿Raro, eh?   ;-)
Abrazos!

Editado rato después: tras releer la entrada de Batundeira de nuevo, creo que NO te referías a que el amigo ha de estar en los momentos malos, sino que lo dudabas? ¿O sea, que opinas como yo? ... Ahora me han quedado dudas sobre qué piensas sobre ese aspecto!!! Aaaaagh!  Contéstame aunque sea por facebook la duda!!!   :-)