sábado 4 de diciembre de 2010

El dejarse llevar

Qué cómodo pero a la vez qué insulso es dejarse llevar por la corriente.
Trabajar, estudiar, comer, dormir...
Trabajar, estudiar, comer, dormir...
Trabajar, estudiar, comer, dormir...


Al llegar las Navidades y al tener más tiempo libre es cuando te das cuenta de que llevas ocho meses sin escribir más que apuntes de clase. Y de que en ocho meses te has leído sólamente cuatro libros que no fuesen de texto.

Y de que has quedado sólo unas cuatro o cinco veces con tus amigas.

Y piensas: carallo! Dónde me he metido todo este tiempo?  o.O

Y te quedas alucinada, pero a la vez te acompaña una sensación de tranquilidad como si te hubieses pasado cincuenta horas dormida y hubieses despertado con la cabeza vacía de preocupaciones.

Si al final la soledad de vez en cuando, aunque sea en compañía, no va a ser tan mala como nos la pintan ^^

3 comentarios:

Despistado dijo...

Debemos reservar un tiempo para comunicarnos con los demás y otro para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos; para el último supuesto es necesaria e imprescindible la soledad. Y ambos tiempos debieran estar en equilibrio.
Cuando la soledad es deseada no hay nada que objetar, aunque la situación entraña peligro porque el ser humano es un ser social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento para asentar una vida plena difícilmente sustituible.

Un placer saber que sigues ahí, peleando con la vida.
Saludos

Anama dijo...

Saludos a ti también Despistado, un placer volver a leerte :-)

Elmenttus dijo...

Feliz Navidad!
Seguimos por aqui y te seguimos leyendo.

NO abuses de la soledad, que despues es muy dificil librarse de ella ;)

Un abrazo enorme!