viernes 23 de septiembre de 2011

La positividad



Las 3:30 de la madrugada... esto se empieza a convertir en una costumbre, escribir de noche...
Aunque esta vez no caeré en la confusión de llamar "insomnio" a lo que obviamente es un "horario cambiado" (creo que dormir nueve horas "a destiempo" no se considera insomnio no? jejeje)
Y como en breve esta etapa termina, para dar paso a otra completamente nueva y desconocida, no puedo menos que hacer balance, y hay algo que me llama la atención.
Hay conceptos a los que siempre les he dado mayor o menor importancia, pero que en estos meses han cobrado para mi una dimensión inesperada. Como la positividad.
Y me explico, que creo que me ha quedado rara la frase anterior: hasta ahora la "positividad" era para mi una cualidad importante y deseada (supongo que a todos nos gusta rodearnos de personas "positivas" a que si?).
Pero en estos meses de especial "sensibilidad para con el entorno" -por decirlo de alguna manera- me he dado cuenta de cuantísima importancia tienen "unas risas" y un ambiente positivo en el estado de ánimo de una persona, y por tanto cómo pueden influir tanto en su salud física como mental.
Siempre he dicho que la naturaleza es muy sabia. Y echando la vista atrás a estos nueve meses, me doy cuenta de que inconscientemente (lo juro, no ha sido premeditado) me he ido acercando a personas que me transmiten muchísima positividad (espero que sea mutuo, no es cuestión de ir de chupatintas) y sin quererlo he ido perdiendo contacto con otras que no me transmitían tanta (supongo que mutuamente también, por supuesto).
Y como en el fondo soy una sentimental, y sé que no me da vergüenza ninguna verbalizar halagos cuando los siento de verdad, sé que dentro de un tiempo acudiré a algunas personas de mi entorno y les diré, una por una:
 "Tía/o, no sabes cuánto bien nos has hecho a la niña y a mi durante el embarazo, por habernos transmitido tu buen rollo en una etapa tan "especial". Te invito a un algo, y brindemos por tu positividad!!!"
Aaaaaamén!  

5 comentarios:

Despistado dijo...

Creo que los cambios en las relaciones dependen, en gran medida, de nuestros cambios anímicos;tenemos tendencia a relacionarnos mejor con las personas que se encuentran en el mismo estado de ánimo que nosotros. Estoy seguro de que tu estado de ánimo actual es muy positivo (a pesar de esa especial sensibilidad con el entorno, jeje) y por eso te relacionas mejor con los que gozan de esa misma cualidad, dejando un poco al margen a los demás.
Un abrazo

mery dijo...

muy bonito, si señor....

Anama dijo...

El comentario de Despistado me ha dejado algo "pillada", nunca me había parado a pensar si las personas con las que nos relacionamos más están en la misma "sintonía" que nosotros, pero la verdad es que me tiene mucha lógica! O.O Ya me has dado qué pensar!
Y Mery, gracias! ^^ (Estamos esperando el post de "la familia" jijiji)
Besooos :*

mery dijo...

y ahora el comentario...

puede que despistado tenga razón, pero en mi caso no me siento del todo identificada...

si mi estado de ánimo es "negativo", suelo acercarme a gente más positiva o por lo menos más estable mentalmente que yo en ese momento, es decir, si la gente que me rodea es demasiado negativa y yo no estoy al 100% suelen conseguir que me deprima, en cambio, cuando estoy de bajón, la gente que me hace reir y que hace que vea las cosas desde otras perspectivas menos negativas, hace que me sienta mejor. no se si me explico (a veces me lio demasiado).

En varias ocasiones me ha pasado intentar ser positiva para ayudar a la gente y al final me he visto arrastrada al mayor negativismo, ya que no hay mas ciego que el que no quiere ver, y hay gente a la que le gusta vivir en ese negativismo constante,una vez aprendido esto, huyo despavorida de ese tipo de personalidades, en el sentido de que no acudiria para buscar ayuda, aunque si para ofrecerla, en cambio, cuando surge un problema para mi, a la gente a la que acudo es a la gente positiva o por lo menos "no negativa", que pueden hacer que me hunda mas....

y esta es mi humilde opinión! :)

Kaia dijo...

Estoy de acuerdo con Despistado en que tendemos a acercanos a personas con sensibilidades o caracteres similares. Pero no depende de nuestro estado de ánimo, en eso concuerdo con Mery, sino que, en mi opinión, es algo consustancial a nuestra manera de ser.
Si somos grises, nos aliaremos con gente gris. Y si somos luminosos, nos acercaremos a quienes estimulen nuestra propia luz.